La cuota rusa en los aceites de petróleo refinados que compra Brasil saltó de 46,6% a 68,2% en el acumulado del 1S 2026, con FOB de US$ 1.060 millones.
En el acumulado del primer semestre de 2026, Rusia cubrió el 68,2% de todo lo que Brasil importó en aceites de petróleo refinados (la categoría que incluye fueloil y derivados pesados, sin contar el petróleo crudo) — frente al 46,6% en el mismo período de 2025. En FOB (valor sin flete), el proveedor sumó US$ 1.060 millones solo en esos seis meses, según el panel de MDIC ComexStat. Ya era mayoría absoluta hace un año. Ahora se acerca a la hegemonía total.
La dependencia no es nueva — Rusia se volvió el proveedor dominante de fueloil para Brasil cuando el descuento del Urales, el crudo insignia ruso, se volvió demasiado atractivo para que refinerías y termoeléctricas lo ignoraran, un movimiento que se aceleró con las sanciones occidentales que empujaron a Moscú a colocar más volumen fuera de Europa. Lo que llama la atención ahora es la velocidad: pasar de 46,6% a 68,2% en doce meses es una concentración que normalmente tardaría años en formarse. Casi todo el crecimiento se dio a costa de proveedores menores — Estados Unidos, Singapur y países del Golfo perdieron espacio en el ranking.
Para quien compra combustible en Brasil — termoeléctricas, proveedores de bunker para buques, algunas industrias — la concentración en un solo proveedor reduce el poder de negociación y aumenta la exposición al riesgo geopolítico. Si nuevas sanciones apuntan al transporte marítimo ruso, o si el descuento del Urales se achica por cualquier motivo, el comprador brasileño sentiría el traslado a precio casi de inmediato, porque no queda un proveedor alternativo de escala comparable. El tipo de cambio suma otra capa: como la compra se cotiza en dólares, cualquier volatilidad cambial del semestre se combina con el riesgo de concentración en vez de ser un factor aparte.
Para las tradings que intermedian este flujo, la ruta logística también cambió: el flete de largo recorrido desde Rusia, sorteando sanciones de seguro y bandera, ya cuesta más que las rutas históricamente más cortas de proveedores cercanos — un costo que normalmente se absorbe antes de llegar al precio final del combustible.
No hay datos de pronóstico aquí que permitan afirmar si la cuota rusa sigue subiendo o se estabiliza cerca de este nivel. Hay dos señales concretas para seguir: si el descuento del Urales frente al Brent sigue siendo atractivo en el segundo semestre, y si algún competidor — Singapur o los Emiratos, proveedores históricamente relevantes en esta categoría — responde con ofertas más agresivas. Como mostramos en vacunas e inmunológicos brasileños a Rusia alcanzan US$ 12,9 M, el comercio bilateral entre Brasil y Rusia sigue creciendo en varios frentes a la vez, no solo en energía.
Los datos detrás de la nota
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