Bangladesh se consolida como un destino clave para el grano brasileño. Los envíos se multiplicaron casi siete veces, superando los US$ 272 millones.
Las exportaciones brasileñas de maíz a Bangladesh registraron un crecimiento compuesto del 576% entre 2023 y 2025, una expansión que consolida un nuevo y robusto corredor comercial para el agronegocio nacional. Los envíos pasaron de unos modestos US$ 40 millones a más de US$ 272 millones en el período, transformando al país del sur de Asia en un socio estratégico para los productores brasileños.
Esta es una tendencia durable, marcada por tres años consecutivos de crecimiento sólido. Los números demuestran una demanda estructural y creciente, no una fluctuación puntual. Brasil se posiciona de manera decisiva como un proveedor fiable para una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, superando a competidores regionales y consolidando su dominio en el mercado global de granos.
El movimiento ascendente comenzó a tomar tracción de forma explosiva. En 2023, el valor exportado fue de US$ 40,2 millones, una base ya relevante pero que apenas anticipaba la escala de lo que vendría.
El punto de inflexión fue 2024. En un solo año, los envíos se multiplicaron por más de cinco, alcanzando los US$ 208,7 millones. Este crecimiento del 418% respecto al año anterior no solo fue estadísticamente masivo, sino que alteró el mapa de destinos para el maíz brasileño, colocando a Bangladesh en un nuevo nivel de importancia.
En 2025, la tendencia se consolidó. Aunque el ritmo de crecimiento se moderó, como era de esperar tras un salto tan abrupto, las exportaciones avanzaron un 30,4% adicional, cerrando el año en US$ 272,2 millones. Este segundo año de crecimiento robusto confirma que la demanda de 2024 no fue un evento aislado, sino el establecimiento de una nueva normalidad en las relaciones comerciales bilaterales.
Este desempeño no es casual. Se apoya en la capacidad de producción brasileña, que ha alcanzado cosechas récord consecutivas, garantizando un excedente exportable voluminoso y competitivo. La llamada safrinha, o segunda cosecha de maíz, ha sido particularmente instrumental, permitiendo a Brasil abastecer el mercado internacional de manera consistente durante gran parte del año.
Además, factores logísticos juegan un papel clave. La eficiencia de los puertos del Arco Norte ha reducido costos y tiempos de tránsito hacia mercados asiáticos, mejorando la competitividad del grano brasileño frente a otros grandes jugadores como Estados Unidos o Argentina. Para un comprador como Bangladesh, la fiabilidad del suministro y un precio competitivo son determinantes, y Brasil ha demostrado cumplir en ambos frentes.
La estrategia de diversificación de proveedores por parte de Bangladesh también favorece a Brasil. Ante las incertidumbres geopolíticas y climáticas que afectan a otras regiones productoras, los importadores bangladesíes buscan socios estables, y Brasil se ha convertido en esa ancla de seguridad.
Esta reconfiguración del flujo comercial tiene consecuencias directas para los actores de la cadena de suministro.
Fuente: MDIC ComexStat.
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