Las importaciones de alcohol etílico desde Argentina llegaron a 66.819 toneladas en 2025, 14 veces el promedio histórico plurianual de 4.473 toneladas.
Brasil importó 66.819 toneladas de alcohol etílico desde Argentina en 2025 — 14 veces por encima del promedio histórico plurianual de 4.473 toneladas. Es el mayor volumen registrado en este corredor, y la distancia respecto al patrón anterior es considerable.
El alcohol etílico — utilizado en combustibles, industria química, farmacéutica y bebidas — se produce en Brasil a gran escala, principalmente a partir de caña de azúcar. Que Brasil haya buscado volumen adicional de Argentina en esta magnitud apunta a brechas de oferta interna y dinámicas de precio que vale la pena analizar.
La primera explicación plausible es un déficit estacional de oferta doméstica. La zafra cañera brasileña tiene una ventana de entrezafra entre noviembre y marzo. Durante los períodos de menor molienda, la disponibilidad de etanol de caña cae y los precios internos suben. Argentina produce alcohol principalmente a partir de granos — maíz y sorgo — con un calendario estacional distinto, lo que puede haber generado ventanas de arbitraje para que Brasil comprara a precios competitivos.
El segundo factor es el precio. La sostenida devaluación del peso argentino durante 2024 abarató en general las exportaciones argentinas. Incluso con flete terrestre y aranceles del Mercosur, el alcohol argentino puede haber llegado al sur de Brasil en condiciones competitivas frente al producto local o al alcohol importado desde orígenes más distantes como Estados Unidos o Europa.
El tercero es la logística. La proximidad entre el estado de Paraná y las provincias productoras de alcohol en el noroeste argentino — Tucumán y Jujuy — mantiene los costos de flete más bajos que para orígenes más distantes. Las empresas de transporte del sur de Brasil operan este corredor con suficiente frecuencia como para brindar agilidad operativa al flujo.
Brasil es el segundo mayor productor mundial de etanol, detrás de Estados Unidos. El mandato de mezcla de etanol en la gasolina — actualmente fijado en el 27% — mantiene alta la demanda de base. En años en que la cosecha del Centro-Sur queda por debajo de lo esperado, o la demanda de combustible supera las proyecciones, las importaciones spot funcionan como válvula de ajuste. Ese mecanismo no es nuevo.
Lo que destaca de 2025 es el tamaño. Las compras de ajuste desde Argentina raramente superaban las 5.000 a 8.000 toneladas anuales en años anteriores. Llegar a casi 67.000 toneladas implica contratos de abastecimiento más estructurados, probablemente con distribuidoras regionales del sur de Brasil además de compradores industriales.
Depender de Argentina para cubrir las brechas de abastecimiento de alcohol brasileño no está exento de riesgo. Argentina presenta volatilidad regulatoria y cambiaria por encima del promedio histórico. Una apreciación del peso o restricciones de exportación impuestas por el gobierno argentino durante episodios de desabastecimiento interno pueden interrumpir el flujo sin previo aviso. El corredor funciona bien en años normales. Bajo estrés simultáneo en ambos países, se vuelve frágil y no existe una alternativa estructurada inmediata para absorber ese volumen.
Quien cotizaba este corredor como importación residual en 2023 cerró 2025 con un número considerablemente mayor al esperado.
Fuente primaria: MDIC ComexStat.
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