Argentina perdió el primer puesto como compradora de láminas de aluminio de Brasil, con su cuota cayendo de 34,9% a 21,9% en el año. Vea el panel completo con datos
Argentina dejó de ser la mayor compradora de chapas y tiras de aluminio de Brasil. En el acumulado de 2026 hasta julio, el país cayó del 1º al 2º en el ranking de destinos, con su cuota retrocediendo de 34,9% a 21,9% del total exportado — aun cuando el valor comprado subió de US$ 68,2 millones a US$ 85,8 millones en el período.
Lo llamativo aquí no es una caída de volumen, sino una dilución de la participación. Argentina compró más aluminio brasileño en valor absoluto que en el mismo período de 2025, un crecimiento de cerca de 26%. Pero otros mercados crecieron todavía más rápido, y eso empujó la cuota argentina hacia abajo aunque el país gastara más en dólares. Es el tipo de movimiento que solo aparece al mirar la participación relativa, no solo el valor embarcado.
Dos factores plausibles sostienen esta lectura. Primero, la demanda por láminas de aluminio brasileño se diversificó: otros compradores, probablemente en América del Norte o Europa, ampliaron pedidos a un ritmo más fuerte que el argentino, redistribuyendo el total exportado. Segundo, Argentina continúa en ajuste macroeconómico desde 2024, con el sector industrial local — que usa aluminio laminado como insumo para envases y construcción — operando con capacidad todavía irregular, lo que limita cuánto puede crecer la demanda argentina incluso cuando existe apetito.
No hay indicios de pérdida de competitividad del producto brasileño en este mercado: el valor comprado por Argentina subió, no bajó. Lo que cambió fue el tamaño relativo de la cuota argentina dentro de una torta exportadora que creció más rápido hacia otros destinos.
Este tipo de dilución es común en productos industrializados que abastecen cadenas regionales concentradas, como el aluminio laminado usado en envases y construcción civil. Cuando un destino histórico como Argentina crece por debajo del promedio del resto de la cartera, el ranking cambia de posición aunque no exista ninguna señal de ruptura comercial entre los dos países — el Mercosur, de hecho, sigue garantizando arancel preferencial para el producto brasileño en este flujo.
Vale la pena seguir si el nuevo 1º del ranking consolida el liderazgo en los próximos meses, o si Argentina recupera terreno con la recuperación industrial local. También merece atención el ritmo mensual de embarques hacia Argentina en el segundo semestre: si mantiene el crecimiento en valor observado hasta julio, la caída de cuota tiende a ser un efecto estadístico de mercados vecinos creciendo más rápido, no una señal de debilidad bilateral.
Una señal adicional para monitorear es el tipo de cambio argentino, que sigue inestable desde el inicio del programa de ajuste fiscal de 2024. Si el peso se estabiliza y la actividad industrial local gana tracción, la cuota del país podría volver a crecer incluso sin ningún cambio en la política comercial entre los dos países — el escenario más probable es que el ranking siga oscilando entre pocos grandes compradores en los próximos trimestres.
Para exportadores: diversificar la cartera de clientes evita depender de un solo destino que arrastre la cuota hacia abajo — revisar los contratos con el nuevo 1º del ranking en las próximas semanas.
Para importadores: los compradores argentinos de aluminio laminado pueden negociar mejores condiciones mientras la cuota relativa del país cae, dado que el exportador brasileño tiene interés en retener volumen.
Fuente: MDIC ComexStat.
A comienzos de año, Argentina se llevaba dólares de aluminio brasileño exportado. Ahora es .
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