Las exportaciones de tripas y estómagos animales de Brasil a Argentina sumaron 485.900 kg en 2025, casi cinco veces el promedio plurianual de 104.600 kg.
Brasil envió 485.900 kg de tripas, vejigas y estómagos de animales a Argentina durante el año cerrado 2025. El volumen equivale a casi cinco veces el promedio histórico de 104.600 kg para este corredor. No es un mercado enorme en términos absolutos — pero el salto habla solo. Las menudencias bovinas raramente protagonizan titulares. Operan en los márgenes de la cadena de proteína animal: embutidoras, procesadoras de alimentos para mascotas, frigoríficos de segunda línea que aprovechan cada parte del animal. Cuando los volúmenes se mueven así, algo cambió — un comprador nuevo entró, un obstáculo logístico se levantó, o una ventaja de precio finalmente inclinó la balanza.
La primera hipótesis es cambiaria. El real brasileño acumuló una depreciación significativa frente al dólar entre 2023 y 2025, abaratando el costo en dólares de los productos brasileños para cualquier comprador que facture en moneda dura. Las procesadoras argentinas que importan insumos industriales — incluso bajo la presión del tipo de cambio doméstico — suelen absorber ese costo cuando la demanda interna de embutidos y fiambres se mantiene firme. El segundo factor podría ser la oferta brasileña. Los frigoríficos del sur de Brasil — Paraná, Rio Grande do Sul, Santa Catarina — intensificaron la faena bovina a lo largo de 2024 y en 2025, generando un excedente de menudencias disponible para exportación a precios competitivos. Las menudencias son subproducto: una vez cubiertos los cortes premium, la lógica económica es moverlas rápido.
La habilitación sanitaria es un tercer elemento. El Ministerio de Agricultura de Brasil (MAPA) y el Senasa argentino actualizan periódicamente los listados de establecimientos habilitados para exportar productos de origen animal. Una ampliación de frigoríficos certificados en el corredor Brasil–Argentina podría explicar parte del salto puntual en 2025.
Brasil y Argentina son los dos mayores productores de carne bovina de América del Sur. Que también comercien menudencias podría parecer contradictorio, pero refleja especializaciones productivas distintas por tipo de corte y segmento de procesamiento. El Mercosur elimina los aranceles relevantes en esta categoría, convirtiendo el corredor en competencia casi pura de precios. Cuando el real se debilita, el exportador brasileño gana margen sin ajustar el precio en dólares. A escala regional, las menudencias bovinas se ubican en el extremo inferior de la cadena de valor proteica, pero la demanda del sector de alimentos procesados ha sostenido los volúmenes. La industria procesadora argentina ha sido históricamente importadora neta de materias primas industriales para carnes preparadas en períodos de oferta ganadera doméstica ajustada.
La base histórica de 104.600 kg para este corredor ya indicaba un flujo modesto pero regular. El dato de 2025 representa una desviación considerable — cerca de cinco veces esa referencia. Lo notable no es la tonelada en sí, sino la magnitud de la diferencia respecto al patrón establecido. Picos de este tipo en subproductos de origen animal en un solo año suelen señalar demanda reprimida que encontró salida, o una redirección logística concentrada de stock disponible. Quien ha operado subproductos bovinos brasileños hacia Argentina durante la última década sabe que 2025 fue un año atípico para este corredor.
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